En una de las regiones más remotas de Huehuetenango, un sendero rodeado de bosque conduce hasta el Cenote Azul de Yalanhuitz, un cuerpo de agua de intenso color turquesa oculto entre montañas y abundante vegetación.
Llegar hasta este destino forma parte de la experiencia. Su entorno aislado, la caminata y la ausencia de infraestructura turística permiten disfrutar de un paisaje natural que conserva gran parte de su estado original.
Es un lugar para caminar, contemplar el bosque, fotografiar el paisaje y refrescarse en sus aguas tomando las medidas de seguridad necesarias.